

Origen

Zona central hacia el este de Kusa.
DIOSES TERRENALES
(Diosa Adama y Dios Bhumi)
Ur, Diosa del fuego
Kelda, Diosa del agua
Aeras, Dios del viento
Seq, Dios de la tierra
DIOSES EPIRITUALES
(Diosa Duh y Dios Vaim)
DIOSES ESTELARES
(Diosa Levana y Dios Dror)
Mot
Dios de la muerte
Avivi
Diosa de la vida
Ratri
Dios de la noche
Jum
Diosa del dia
A su vez, estos dioses engendraron a otros nuevos.
Aeras
Dios del viento
Avivi
Diosa de la vida
Seq
Dios de la tierra
Phix, Diosa de la naturaleza
Xero, Dios de la sabiduría
Plousia
Diosa de la fertilidad
Mot
Dios de la muerte
Ur
Diosa del fuego
Lid
Diosa de la guerra
TEOGONÍA
En determinado momento de la historia del universo, una desviación de las líneas ley y el éter dio lugar a una materia nueva y viva: el éter arcano. Una pequeña parte la gran masa de éter arcano que se había formado se separó, tomando forma de huevo. Ésta pequeña porción comenzó a evolucionar con el tiempo al verse dotado de vida. Pasaron miles de años hasta que el huevo de éter arcano alcanzó su forma final, y divina, como no podía ser de otro modo, para dar lugar al coloso y deidad primera conocido entre los mortales como Buzurg, cuyo nombre significa gigante en una lengua antigua, ya muerta. En su forma definitiva, la deidad había adquirido aspecto humanoide, de un hombre fornido, de piel grisácea y ojos rasgados.
Tras milenios de soledad, la mirada de Buzurg adquirió un matiz triste que jamás desaparecería. Tras tantísimo tiempo a solas, tuvo la oportunidad de explorar su interior, de conocerse a sí mismo. Hubo un día que, cansado de mirar al negro vacío del universo, decidió que igual que él había nacido, otros podrían hacer lo mismo. Así fue como propició el nacimiento de sus seis hermanos. De la masa de éter arcano separó seis bolitas a las cuales moldeó él mismo con las manos. Paciente esperaría, emocionado de poder hacer amistades, así, con la intención de establecer una buena relación entre quienes serían sus hermanos, decidió utilizar lo que quedaba de éter arcano para crear el que sería su hogar: Poeria. Mucho tiempo le llevó dar forma al mundo, tanto así que, cuando hubo terminado, sus hermanos finalmente alcanzaron el fin de su metamorfosis.
Seis nuevas deidades primordiales vieron la oscuridad del universo: Adama, Bhumi, Duh, Vaim, Levana y Dror. El encuentro fue momento de gran alegría para todos quienes, debido a la conexión esencial del éter arcanos que los componía, rápidamente se reconocieron como familia.
Al llegar a Poeria, todos quedaron fascinados por el buen trabajo de su hermano Buzurg, sin embargo, consideraban que el trabajo estaba incompleto y decidieron aportar su granito de arena para conformar el que era su nuevo hogar. Así fue como los dioses se unieron por parejas, surgiendo de dicha unión deidades menores carentes de la esencia de éter arcano que caracteriza a sus progenitores.
Adama y Bhumi se unieron para engendrar a los elementos: Ur (fuego), Kelda, (agua), Aeras (aire) y Seq (tierra). Cuando los elementos llegaron a Poeria se generó el primer conflicto que el mundo vería. Cada uno representaba a su elemento a la perfección: Seq era un hombre serio, silencioso, amable y temperamental en ocasiones; Aeras era un tipo risueño, tranquilo, y misterioso; Kelda, como el agua, voluble y caprichosa; y Ur... Ur era ardiente, pasional e irreflexiva. Dadas las diferentes personalidades, los problemas no tardaron en surgir. Ur ansiaba el mundo terrenal para sí misma, pero sus hermanos se negaron ante tal egoísmo por su parte. Kelda, Aeras y Seq se unieron para combatir a su hermana, pues individualmente eran incapaces de hacerle frente. Era demasiado poderosa. Tras una larguísima contienda, Seq logró contener a su hermana en el centro del mundo mientras que sus hermanos apaciguaban el calor del dios terráneo en la superficie: Kelda conformó mares y ríos y Aeras los vientos. En ocasiones, la ira de Ur se hace visible al exterior produciendo erupciones volcánicas, cosa que provoca la ira de su hermano Seq, la cual genera movimientos de la tierra que a veces también se dan bajo el mar, dando lugar a que su hermana Kelda genere grande olas que invaden la tierra para buscar la calma de Seq. La lucha entre hermanos entonces llegaría a su fin, quedando Ur encerrada en el centro de la tierra, siendo vigilada por sus tres hermanos.
Duh y Vaim dieron a luz a Mot, dios de la muerte y Ávivi, diosa de la vida. La llegada de éstas dos deidades supuso un antes y un después para el mundo, pues la existencia de vida en el mismo se hizo posible. No obstante, Poeria era aún un lugar tan primitivo y hostil, que fue muy difícil el desarrollo de seres vivos y los que conseguían medrar tenían una esperanza de vida muy corta.
Levana y Dror tuvieron a Ratri, dios de la noche y Jum, diosa del día. Poeria era un lugar oscuro, así como lo era también el universo, cosa que Ratri agradecía enormemente pues la noche era continua. Jum, sin embargo, se sentía completamente fuera de lugar y vulnerable ante semejante negrura, la cual le producía una profunda tristeza. Levana y Dror, al ver la tristeza de su querida hija, decidieron mediar entre ambos: así surgirían la noche y el día y el consiguiente equilibrio entre luz y oscuridad.
El nacimiento de esta generación de deidades supuso un antes y un después para Poeria. El mundo había cambiado, dejando su aridez y hostilidad de lado, haciendo más fácil el desarrollo de la vida, sin embargo, aún muchas cosas tenían que cambiar y estos dioses serían, nuevamente, los responsables de dicho cambio.
Cierto día, mientras hacía guardia para que su hermana no escapara, Seq vio una figura femenina escondida tras una formaciones rocosas próximas a él. Se trataba de Ávivi, diosa de la vida. La diosa iba todos los días a observarlo mientras vigilaba y le dejaba, siempre cuando no miraba, una cesta llena de frutas silvestres. Esto comenzó a suceder día tras día, así poco a poco la diosa consiguió ganarse el afecto del dios hasta que finalmente se atrevió a hablarle. Cuando Seq vio la deslumbrante belleza de la diosa y escuchó su melodiosa voz, quedó completamente prendido de ella. Ambos se unieron y del fruto de su amor nacería Plousía, diosa de la fertilidad. Sin embargo, en el momento en el que Seq desatendió sus obligaciones, Ur se aprovechó para escapar. Llevaba tantos milenios encerrada que cuando escapó lo primero que hizo fue provocar el incendio más grande que jamás Poeria haya conocido, cobrándose la vida de miles de almas. Tal desastre provocó un desequilibrio terrible. Las hasta entonces pacíficas poblaciones de elfos, primeros pobladores de la tierra, se tuvieron que enfrentar a la falta de alimentos... Y así, guiados por el hambre, se enfrentaron los unos a los otros en sangrientas y numerosas batallas cada vez mejor organizadas. En este ambiente de guerra y caos fue donde se conocieron Mot y Ur y donde engendraron a Lid, diosa de la misma guerra. La unión de Mor y Ur, por extraño que pudiera parecer, resultó muy beneficiosa para todos, pues la diosa calmó su temperamento y sus ansias de poder, recuperando el mundo el equilibrio de nuevo.